Ciudad y salud

Las ciudades saludables de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) nace con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la equidad.

Por lo tanto, es preciso organizar y construir ciudades eficaces y eficientes, para las personas que las habitan. Pero, además, deberían favorecer la salud de todos. Y este criterio habría que ponerlo, a la misma altura que los anteriores. Generalmente los equipos de planificación suelen estar formados por arquitectos, ingenieros, economistas, sociólogos, biólogos, juristas… Pero solo en algún caso excepcional por algún médico. Y la prioridad, en estos momentos, debería ser la salud, y promoverla a través de la creación de entornos saludables, además de priorizar a los peatones, promover el uso de la bicicleta, regularizar y agilizar el transporte público son los grandes desafíos que enfrenta la movilidad urbana.

 La salud está condicionada por las circunstancias en las que las personas nacen, viven, crecen, trabajan y se relacionan. En este sentido, es necesario trabajar en mejorar los entornos para favorecer la elección de las opciones más saludables. Existe evidencia de cómo las características de los entornos influyen en las decisiones que la población realiza sobre su estilo de vida.

Por eso una Estrategia debe ser el compromiso político, el trabajo interinstitucional para mejorar la salud y la identificación, visibilización y potenciación de los recursos que existen en los municipios, que pueden ayudar a la ciudadanía a mejorar su salud.

David Álvarez

daalvarezv@gmail.com

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