Los Asambleístas se fueron de vacaciones después de noventa días de labores, dejando en el olvido muchos temas de trascendental importancia para el país. La proforma presupuestaria significaba una herramienta fundamental para darle un nuevo rumbo a la economía en general y a diferentes instituciones que requiere de un mejor ordenamiento en la política fiscal; no obstante, ni la comisión entregó su informe, ni el pleno pudo corregir la inoperancia de la misma; y, menos aún, los errores que el Ministerio de Finanzas comete en materia de financiamiento a varias instituciones del Estado. Con razón Juan Montalvo decía: […] “El que no cumple sus deberes es pueblo corrompido; el que no conoce sus derechos, es esclavo; y el que no conoce sus derechos ni practica sus deberes bárbaros.” […] Este es el inicio del cataclismo, pues nos dejaron activando algunas bombas que irán explotando con el pasar de los días.
El presupuesto para la Seguridad Social es la primera bomba que ya está activada y puede explotar en este año o el siguiente, pues la proforma presupuesta rige para el 2024 y 2025, por tanto, se acumulará el desfinanciamiento de los años 2023, 2024 y 2025; tres años de desinversión financiera de la institución y una descapitalización que pulverizará todos los cálculos actuariales en curso. Sumemos a este cuadro que se lo puede titular “quiebra técnica del IESS”, la postergación del pago de la deuda del Estado, pues en la proforma no se hizo constar un solo dólar para este rubro y lo propio sucederá con el año siguiente. ¿Quién pudo corregir este despropósito financiero? Nuestros asambleístas que prefieren el ocio, la diversión y el despilfarro… en desmedro de los legítimos intereses del pueblo.
Otra bomba ya activada es lo referente a los atrasos con los gobiernos seccionales, que a la fecha suman hasta tres o cuatro meses impagos; lo propio ocurre con los proveedores y contratistas que han paralizado sus obras por falta de pago. Este desbalance financiero, pudo haber sido corregido en algo por los “padres de la patria” que hoy disfrutan de las mieles del poder y sus ostentosas vacaciones. Los efectos de este cataclismo se verán muy pronto y el más perjudicado será el pueblo que terminará pagando el chuchaqui vacacional de nuestros mandatarios; para que esto cambie les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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