Uno de los sucesos más importantes que tenemos los lojanos, es la peregrinación anual de la Virgen del Cisne. Mismo que aglomera una cantidad increíble de personas que cargados de fe recorren un promedio de 40 km en el día más importante. Me catapulto de lo expuesto, y menciono que más allá del evento mencionado, la caminata está infravalorada en el contexto social. Y es que no es para menos, mientras existe un sin número de iniciativas que fomentan una ideología verde, rezagan lo básico, lo sencillo. Fomentar la caminata como medio de transporte principal en las ciudades debería ser prioritario.
En el caso de Loja, el tema de movilidad es complejo y tiene muchas aristas. Socialmente el concepto de transporte público se segmenta a ciertas clases sociales, lo que crea la necesidad de transporte particular para gran parte de la población. Sin contar que pese a ser una ciudad cuyas distancias son transitables muy poca gente prioriza la caminata como su principal medio de transporte. Una de las principales causas, la falta de un concepto de ergonomía que causa que las veredas no sean transitables o cómodas, siendo estas muy cortas, o muy altas, desgastadas y con fallas que imposibilitan el transito fluido. Además, es evidente el favoritismo por el tránsito vehicular, pues se prioriza incluso en la zona céntrica espacios de tránsito y de parqueo para estos. La solución inmediata es el cambio de paradigmas, cambiar el concepto de que el transporte público es para aquellos que no tienen para transporte privado y priorizar la caminata más allá de campañas, si no con intervenciones que dinamicen el tránsito y creen confort para usar este medio.
Darío Xavier Alejandro Ruiz
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