Benedicto XVI y el marxismo

A propósito de la muerte de quien fue máximo jerarca de la Iglesia Católica, reproduzco ideas de un artículo que escribí luego de la lectura de la Encíclica “Spe salvi” que Benedicto XVI publicó en noviembre de 2007. Fue un llamado a la esperanza, pero con gran generosidad y pluralismo, que se observa claramente cuando el autor hace un análisis del aporte y límites del marxismo.

Benedicto XVI reconoció que Engels ilustró de manera sobrecogedora las terribles condiciones de vida del “proletariado industrial”; que Marx trató de encauzar un nuevo y definitivo paso de la historia hacia un cambio verdadero; que la revolución rusa de 1917, liderada por Lenin, significó el triunfo de la tesis marxista, pero que también puso de manifiesto el error fundamental de dicha doctrina. En palabras de Benedicto XVI, Marx olvidó que el hombre es siempre hombre, olvidó al hombre y su libertad, olvidó que la libertad es siempre libertad y que la solución a los problemas de la humanidad no es exclusivamente económica.

El fin no justifica los medios. La equidad social es una tarea urgente, pero no se puede prescindir de la libertad del hombre. Un claro mensaje del humanismo cristiano a través de Benedicto XVI, para quien “el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino…”

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com

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