
El alcalde posesionado, Franco Quezada Montesinos, ha entrado a la cancha del municipio a jugar su mejor partido con la camiseta de Loja, preocupado eso si por el trasado de la misma que él si sabe hacerlo; y por el equipo que lo acompañará con la carta ganadora el “10 de brillos”.
Franco Quezada, un novel político, llega por primera vez a tal dignidad con expectativa ciudadana por el desempeño de su gestión, ya que su candidatura fue impulsada por sectores populares, lo que le obliga a una suerte de atención a las necesidades de estos sectores que han sido marginados por anteriores administraciones, sin descuidar la ciudad y el entorno urbano. Él tiene muchos sueños, pero los sueños no sólo se sueñan, se construyen. Su gestión debe estar en sintonía con la confianza ciudadana que espera decisiones públicas en los primeros 100 días como indicador del cumplimiento de las ofertas de campaña. Debe ser concreto y honesto para evitar el desencanto popular.
Llega a la alcaldía en el momento menos indicado por las circunstancias que vive el país, con una grave crisis institucional y la inseguridad por la delincuencia que avanza a la ciudad, razón por la que el municipio de Loja debe intervenir con planes urgentes, que nos incluya a todos, antes que la situación empeore y se altere la paz ciudadana por no hacer nada.
La expectativa considera que el nuevo burgomaestre marque diferencias en la forma de ejercer el poder en la administración, pero así mismo tino y ponderación para conseguir un Cabildo que apoye sus propuestas, porque esperar obra pública del Gobierno es seguir con pico y pala.
Que el alcalde Quezada que ha despertado expectativa ciudadana y mira con atención el desempeño de su gestión, encuentre una buena plantilla de profesionales limpios de pasado, sin rabo de paja, responsables, honestos, capaces de acompañar en la actividad para la felicidad colectiva.
Adolfo Coronel Illescas