Acostumbrados a ahorrar vida…

Alguien dijo una vez: «La muerte está tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja.»; esta frase nos invita a reflexionar sobre cómo estamos viviendo y mostrándonos que solemos caer en rutinas, que nos impiden saborear cada instante de nuestra existencia. Albert Einstein lo expresó claramente: «Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.»; sin embargo, seguimos atrapados en esa misma locura viviendo superficialmente, como si el tiempo fuera un recurso infinito al que, siempre podemos recurrir.

Aquellos que trabajan, despiertan sobresaltados porque se les hizo tarde, corren desesperados mientras toman un café apurado, como si el reloj fuera un enemigo invencible, a mitad de su jornada devoran un sándwich sin disfrutarlo y al final del día llegan a casa agotados, desplomándose en la cama sin descansar con la esperanza de que, llegue el fin de semana para pasarlo durmiendo y recuperarse. Los jubilados por otro lado, aprendemos a sonreír sin esperar nada a cambio, a ser invisibles justo cuando más necesitamos ser vistos, esperamos a personas que nunca llegan o nos conformamos con pequeños placeres, como sentir apenas el agua del mar en nuestros pies.

Tal vez llegó el tiempo para comprender que, en lugar de seguir ahorrándonos vida, debemos atrevernos a gastarla y disfrutarla en los pequeños detalles, porque son esos momentos cotidianos los que realmente nos hacen sentir vivos y sin reservarla para grandes ocasiones, que tal vez nunca lleguen.

Talía Guerrero Aguirre

talia.guerreroa@hotmail.com

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