A pesar de los problemas, Ecuador no reacciona

El país enfrenta un serio «conflicto armado interno», acompañado de múltiples incidentes violentos, con protagonismo desde altos grupos delincuenciales establecidos en el país, algunos sectores sociales e indudablemente organizaciones políticas, claramente identificadas, presentando con ello una incertidumbre generalizada en la población.

La crisis se ha intensificado de forma exponencial en los últimos años, con un récord de homicidios, fortalecimiento de las bandas delincuenciales e indiferencia o temor social generalizado.

Según Migliorini, D., de InSight Crime (2023), “el crimen organizado es el responsable de por lo menos la mitad de los homicidios en Latinoamérica, y la región ostenta la tasa de homicidios más alta del mundo. Por su parte, BBC (2024) establece que “el poder que las bandas criminales tienen en Ecuador, se fundamenta en que el país se ha convertido en un centro de narcotráfico, donde alrededor de 20 bandas criminales operan con impunidad”.

No es de sorprenderse la facilidad con la que actúan estas bandas, tienen apoyo institucional y vínculos con el poder económico, político y jurídico. Si analizamos el problema, la violencia ha estado marcada por su relación con el narcotráfico, la delincuencia organizada, la corrupción y la presencia de grupos armados, que disputan el control de las rutas del tráfico de drogas.

La tasa de muertes violentas por cada 100 mil habitantes, a 2024, se redujo en 7,42 muertes, frente a 2023. Las cifras oficiales de la Policía Nacional establecen que ese año se ejecutaron 6.964 muertes violentas, lo que supone una tasa de 38,76 homicidios por cada 100 mil habitantes, con una muerte cada una hora y 15 minutos (Primicias, 2025).

Sin duda, el panorama es incierto, factores como el regionalismo, el resentimiento social, los intereses personales, la indiferencia de la población y falta de liderazgo político, terminarán convirtiendo al país en un santuario para los delincuentes, los resentidos sociales, los corruptos y los que viven a costilla del pueblo que trabaja.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com

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