Nadie fracasa en enero, fracasan en septiembre


Estamos en septiembre. Y es justo aquí donde la mayoría tira la toalla, sin decírselo a nadie, mucho antes de que llegue diciembre. No porque les falte capacidad, sino porque ya se convencieron de que «este año no da para más» y dejan para enero lo que debieron decir ahora.

Lo he visto muchas veces en emprendedores, directivos, profesionales que saben un montón de lo suyo. De pronto, llega el momento de pararse frente a un grupo a decirlo a voz en cuello, y se les va la voz, se les olvida lo que iban a decir porque están más preocupados de si lo dirán bien. 

Pasa mucho con quien recién asume la dirección de una organización o un gremio: le piden grabar el saludo institucional, se para frente a la cámara y termina moviendo las manos como marioneta, sin saber para dónde, porque está leyendo en lugar de hablar. El cuerpo dice una cosa y el discurso otra. Y ese desajuste sale a la luz: la reunión que no se sale satisfecho, la idea que se queda guardada, la oportunidad que otro toma primero.

Tres preguntas para lo que queda del año te dejo:

¿Qué llevas meses diciendo «después lo diré»?

¿A quién no le has dicho lo que sabes, solo porque te da miedo cómo va a reaccionar?

Si el año se acabara hoy mismo, ¿con cuál versión tuya te quedarías más tranquilo: la que lo dijo, o la que se lo calló?

Faltan tres meses y un poquito más. No para cambiar de vida de un día para otro, sino para dar ese paso puntual que llevas evitando: hablar en esa reunión, ofrecerte para esa charla, decir de una vez la idea que llevas rumiando.

Encontrar tu voz no es cosa de propósito de año nuevo. Se hace hoy o simplemente no se hace.

Marlon Tandazo Palacio

hola@marlontandazo.com

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