No está bien

Sin ignorar la gestión oficial por minimizar el reparto de males, como la delincuencia organizada, el narcoterrorismo, el narcotráfico, la inseguridad, la corrupción, pero también el debilitamiento institucional cuando las funciones del Estado están en franca disputa poniendo en peligro a este sufrido país, no faltan otras preocupaciones que afectan la armonía popular. Y eso, no está bien.

No está bien que por falta de subsidio la ANT suba el precio del pasaje interprovincial y que el 25% de incremento lo pague el usuario, el pueblo. Y no sólo será el incremento del pasaje sino una serie de efectos y de resentimientos ciudadanos.

En el ámbito empresarial, a los candidatos para un cargo se les exige una valoración en IA- inteligencia artificial. No está bien que en el ámbito político no exijan a los candidatos una valoración al menos en IH- inteligencia humana.

Que decir de las medicinas y la salud en general. Está prohibido enfermarse y más si es afiliado al IESS. Recién se enviará una comisión a la India para comprobar que la medicina contratada sea nueva, de buena calidad, no como la chatarra de generadores enviados por PROGEN a la CELEC.

No está bien que el pan de cada día suba el precio y baje el peso, dejando de lado al libre albedrío de los panaderos el abuso comercial, porque todos comemos pan, con excepción de las autoridades de control a quienes o no les gusta el pan o comen pan gratis.

Y como “no solo de pan vive el hombre”, también sube el precio de los alimentos y baja el peso en las balanzas, de los mercados y tiendas de barrio. Hoy mismo los precios suben con el pretexto del fenómeno del Niño o la clásica oferta y demanda. Todos queremos comer, hay que bajar el peso, para que alcance a todos. Algo que no está bien. ¿Pero quién controla?

Este muestrario de preocupaciones es un indicativo de la falta de control de la especulación, el abuso, la estafa y más lacras sociales que afectan a la pobreza, al ciudadano en general que tiene que maquillar la verdad debido a la necesidad y el disimulo oficial. Y eso, no está bien.

Adolfo Coronel Illescas

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