Graduarse hoy ya no garantiza el mañana

Este mes, las redes sociales viralizan noticias que alimentan el relato de que un título universitario asegura el futuro. Vemos a miles de jóvenes sonreír con su toga, su birrete y el diploma en la mano, convencidos de que ya lo lograron.

Pero alguien tendrá que decir lo que es incómodo: graduarse hoy no es garantía de nada. Muchos de estos profesionales que hoy celebran, terminan enfrentándose a un mercado laboral saturado, inestable y precario.

El paso de las aulas al primer empleo es un abismo estructural enorme e imposible de saltar. Tener un título ayuda, claro, pero no te salva de la falta de oportunidades reales.

Las empresas y los empleos, tanto públicos como privados, simplemente no tienen la capacidad de absorber a tantos profesionales nuevos.

Los datos asustan. En 2025, el desempleo juvenil llegó a un crítico 41,9 %, según el INEC. La gran mayoría de nuevos profesionales se ve obligada a aceptar subempleos o a trabajar en áreas que nada tienen que ver con su carrera. Lo paradójico es que el mercado ha llegado a rechazar a profesionales con maestrías o posgrados bajo el argumento de estar “sobrecalificados».

En conclusión, la educación en Ecuador está en jaque. No sabemos responder qué tan preparados salen los nuevos profesionales para un mundo real incierto y que cambia a toda velocidad.

Es urgente exigir políticas públicas concretas y adecuadas para momento actual, sacudir el polvo de los modelos educativos y vincular la academia con el sector productivo.

 Es urgente cambiar el chip hacia una educación que deje de ser una fábrica de títulos y se convierta en una herramienta de desarrollo y transformación de vidas.

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec

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