Con fastuosos espectáculos artísticos, llenos de belleza, música, ritmo, luz y colorido concluyó el domingo 19 de julio el Mundial de Fútbol 2026; vale, brevemente, hacer algunas consideraciones como corolario a este evento.
Lo bueno del Mundial, sin duda, la exhibición de fútbol de alta técnica, contundencia y calidad de España que, con todos los méritos obtuvo la Copa FIFA; mostró una gran regularidad y solidez en sus tres bloques, habiendo recibido apenas un gol y maravillando al mundo con su fútbol mágico.
Destacada la participación de Argentina que puso en alto el nombre de Sudamérica: llegó a la final, pero naufragó ante la superioridad hispana: fue garra, corazón y Messi. Su entrega no le alcanzó para renovar el título.
Las sorpresas futbolísticas de algunas selecciones como Cabo Verde, que se las ingenió para armar un equipo altamente competitivo, ganar las eliminatorias; y, ya en el Mundial, asustarles a selecciones mundialistas como España y Uruguay que se conformaron con el empate y poner a sufrir a Argentina que con las justas pasó de fase. Sobresalen, igualmente, Egipto y Japón. Con luz propia fueron grandes Francia e Inglaterra; Alemania quedó debiendo.
Lo malo, la pobrísima participación de la selección de Ecuador. La generación dorada de la que tanto se esperaba, solo fue de papel. A ratos, hasta nos hicieron ver diminutos. La decadencia del fútbol brasileño que apenas llegó a octavos. Carlo Angelotti no pudo hacer el milagro. Brasil, si quiere recobrar la memoria, tiene que pasar por una renovación total. Uruguay solo fue de paseo.
Lo malo: que se haya jugado en tres países, ocasionando incomodidades y onerosos gastos a quienes aspiraban acompañar a sus selecciones. Y, lo que se anuncia para el 2030, con 64 participantes, y en tres países: España, Portugal y Marruecos, con partidos en Uruguay, Paraguay y Argentina (¿?)
Y lo feo, las actitudes extra fútbol de los aficionados mexicanos, antes, en y después del partido frente a Ecuador, que ofenden la dignidad de nuestro país que solo quiso jugar al fútbol. Igual, la opulencia de la FIFA con gananciales de 9 mil millones de dólares. Parece que este organismo privilegia el dinero sobre el fútbol en sí. Ojalá llegue algo a los pobres.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmal.com