A quien no le ha sucedido que por necesidad de realizar cualquier procedimiento de carácter público deba padecer mil y una trabas, y además de ello sufrir tiempo perdido, costos irreversibles e inclusive a veces maltrato o deficiencia en la atención.
Este artículo busca hacer tomar conciencia al servidor público del rol que cumple en la sociedad. Muchos hemos sido parte de este servicio y conocemos la importancia y responsabilidad que este trae consigo. Hoy más que nunca este se vuelve prioritario, porque en muchas ocasiones de dichos procesos depende, por ejemplo, la compra de bienes, insumos, productos que sirven para la atención ciudadana y que podrían estar ahora relacionados inclusive con la salud pública.
No olvidemos el rol en el que nos encontramos, y el círculo al que nos debemos en la sociedad, aquí es valiosos indicar que siempre es necesario ponerse en la posición del otro para analizar tus propias debilidades. Vale la pena reflexionar, siempre desde el lado opuesto al que nos encontramos y sería terrible si el mismo servidor que tenga en sus manos las acciones y las decisiones, cuando le toque estar del otro lado obtenga la misma indolencia que él expresa cuando es parte de este proceso.
Estamos en momentos difíciles, necesitamos los unos de los otros. Hago un llamado a todos aquellos que se encuentran en esta función, a que pensemos en que la sociedad es un único todo que depende de nosotros hacerlo virtuoso o vicioso. Además, les invito a despertar el sentido humano, más aún cuando la pandemia no da tregua y todos necesitamos que la eficiencia sea nuestra principal característica de vida.
Leonardo Izquierdo Montoya
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