Recuerdo que antes, en el Programa de Participación Estudiantil (PPE), dentro de las actividades dispuestas por el Ministerio de Educación, para los alumnos de primero y segundo de bachillerato (160 horas con 10% de calificación para la nota de grado), constaba la educación vial, que tenía como objetivo que los alumnos conozcan las leyes y señales de tránsito para que actúen de manera correcta como peatones y conductores, para evitar molestosos percances. No sé si aún habrá esta actividad en los PPE.
Las alarmas se han encendido en nuestra ciudad porque, si revisamos noticias, ahora multiplicadas por las redes sociales, o por cualquier otro medio de comunicación, diariamente nos informamos de los accidentes de tránsito, de manera especial de motocicletas, porque, quienes están sobre estos vehículos livianos no respetan señales de tránsito, se cruzan delante de vehículos de manera imprevista y a velocidades increíbles y rebasan por donde se les antoja: los resultados son obvios, vidas perdidas, jóvenes con muletas y algunos con invalidez permanente. Si solo manejaran con cautela, respetando su vida y la seguridad de los demás conductores, no lamentaríamos estos incidentes. Para los ciclistas, en muchas calles hay la ciclovía que debe ser respetada en su dirección…la mayoría no respeta y manejan en contravía.
Los taxistas son otro cantar, manejan de forma desaprensiva e irresponsable. Según ellos, al hacer sus barbaridades se creen súper choferes; diera la impresión que, para varios de ellos, no existen reglas ni señales de tránsito. A veces hay complicidad con los policías a quienes se los ve por grupos y distraídos con su celular. Los choferes de buses no se escapan de las observaciones y reclamos de los usuarios quienes dicen que reciben tratos descomedidos en su lenguaje, que son selectivos para coger pasajeros, que no esperan el tiempo prudente para que se suban los usuarios y parten súbitamente.
He dejado el espacio final para los peatones que, muchas veces, también somos irresponsables. Eso de cruzar la calle sin respetar el semáforo (color rojo para pasar) o los discos PARE (STOP) puede generar graves consecuencias porque ponen en peligro su vida y de manera colateral la de los conductores. Respetémonos todos para vivir mejor.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com