La palabra del periodista, a diferencia de la del político o politiquero -cada cual se ubica en el lugar que le corresponde- siempre tiene un norte y un horizonte claro: …buscar la verdad sin amedrentamientos …para alcanzar la justicia con libertad. La actividad periodística -aquella que se ejecuta con responsabilidad y sin pretensiones politiqueras- no puede mostrar fisuras ante los intereses personales de quien, o quienes, hicieron del periodismo, un camino para su egolatría, la figuración y la vanidad; esto, en concordancia con lo dicho por Francisco Zarco: […] “No escribas como periodista, lo que no puedes sostener como hombre” […] Siempre hay que cumplir aquella máxima que dice: …predicar haciendo y enseñar construyendo.
El periodista no debe perder la objetividad y la responsabilidad ante la ciudadanía, su tarea será siempre censurar con veracidad y sin dobleces …pero con un propósito constructivo; todo aquel que se aparte del interés popular, transgrede la ética y la moral del periodismo. El poder de la palabra no se construye desde la imposición de la autoridad, menos aún desde el abuso de la misma; la palabra es un romance entre la verdad y la esperanza, entre la promesa y la realidad de los hechos. Al respecto dice Ryszard Kapuscinsky: […] “Para ejercer el periodismo, hay que ser buenos seres humanos, las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás.” […] El periodismo siempre será un aliado del pueblo y no un instrumento del verdugo de turno.
Cuando la comunicación se convierte en instrumento para redituar en forma personal o de grupo, estamos frente al fraude ético del periodismo, acto por el cual, uno o más periodistas, privilegian sus intereses personales en desmedro del interés colectivo; o cuando aquellos políticos disfrazados de periodistas, utilizan la tarima junto al cacique para rechazar el ascenso del pueblo hacia el poder… es porque dejamos de ser periodistas para convertirnos en vulgares politiqueros; por ello, aceptemos la máxima de Miguel Ángel Bostenier que dice: […] “El periodista es un profesional que tiene algo de escritor, de sociólogo, de novelista, de historiador, de político sin llegar a serlo del todo en ningún caso. Luego el periodista es la suma de todas las cosas que no es.” […] El camino y la actividad periodística es hermosa pero sacrificada, no obstante la dulce sonrisa de un ciudadano es el mejor premio a nuestro esfuerzo; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar
Lenin Paladines Salvador
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