Durante un café que compartí con mi hija Romina, me contó sobre una charla en su universidad que no la llamaron «conferencia sobre suicidio», la llamaron «estar en emergencia», y mientras la escuchaba, pensaba en Joaquín, mi hijo de 13 años, y en todos los chicos de su edad navegando este mundo tan difícil.
Las cifras que conozco porque las vivo en mi consulta: en enero y febrero de 2025 se registraron 160 suicidios en Ecuador, cada nueve horas, alguien decidió acabar con su vida, durante 2023 hubo 1,106 suicidios consumados. estamos entre los 10 países con las tasas más altas de suicidio en adolescentes de 10 a 19 años, en 2021, un niño de nueve años se quitó la vida, un año antes, uno de siete, siete años, duele escribirlo.
Llevo 15 años sosteniendo manos temblorosas y escuchando silencios que gritan, pero yo también he estado ahí. He conocido la depresión desde adentro, ese peso que no te deja respirar, esa niebla que borra los colores del mundo, y sé que se puede salir.
La verdadera emergencia no es solo el suicidio: es el silencio que lo precede, la vergüenza de admitir que no estamos bien, la cultura que nos enseñó a aguantar todo.
No puedo cambiar el sistema de salud, pero puedo hacer algo: mi consulta en ANDARES Centro de Desarrollo Integral (0984896362) está abierta para ti y no importa si no tienes cómo pagarlo, y si lo tienes, apadrinarás a otros que no pueden, la salud mental no puede ser un privilegio.
Si la vida pesa demasiado, habla, si los pensamientos oscuros no te dejan dormir, busca ayuda, y si estás bien, sé ese alguien para otro: pregunta, escucha, acompaña.
Como madre, como terapeuta, como alguien que ha estado en la oscuridad y volvió: quédate, quédate un día más. Y mientras decides quedarte, permíteme acompañarte.
Diana Rodríguez Guerrero
rodriguezd665@gmail.com