La democracia que no entendemos

Hay momentos incómodos en el aula. Cuando pregunto algo elemental, cómo se aprueba una ley, qué significa realmente democracia, y el silencio pesa más que cualquier respuesta. No es falta de inteligencia. Es otra cosa. Es una carencia más profunda: hemos dejado de formar ciudadanos.

Y eso se nota fuera de la universidad también. Basta leer comentarios en redes, escuchar opiniones en radio o ver entrevistas. Mucha opinión, sí. Pero muy poco criterio. Mucha indignación, pero casi ninguna comprensión del sistema que supuestamente queremos cambiar.

Como advertía T. H. Marshall, ser ciudadano no es solo votar; implica derechos, deberes y condiciones reales para ejercerlos. Pero en Ecuador, y en buena parte de América Latina, formamos profesionales y débiles ciudadanos políticos. Ingenieros brillantes que no saben cómo funciona el Estado. Abogados que confunden opinión con derecho.

Y es que vivimos en un sistema regido por normas jurídicas, decisiones económicas y estructuras políticas… sin haber aprendido nunca a leerlas. La política se volvió un idioma ajeno. Técnico, distante. Casi hostil. Entonces llega la desinformación y el miedo.

La democracia necesita ciudadanos capaces de participar y de disputar el poder con criterio. Sin eso, se convierte en un ritual frágil: elecciones sin deliberación, participación sin comprensión, opinión sin fundamento.

Además, y esto duele decirlo, el desconocimiento no es neutral. Es funcional. Una ciudadanía que no entiende es más fácil de manipular, menos exigente, más resignada. Y ahí se pierde algo esencial: la ética pública. Porque sin conciencia cívica no hay control del poder, y sin control no hay justicia social posible.

Tal vez por eso seguimos atrapados en el mismo ciclo: crisis, indignación, cambio de rostro, y otra vez crisis. No porque falten leyes o discursos, sino porque falta formación política real. No adoctrinamiento, sino comprensión.

La democracia no se defiende solo con votos. Se defiende con ciudadanía. Y si no empezamos a formar personas que entiendan el sistema en el que viven, seguiremos exigiendo cambios sin saber qué cambiar… ni por qué.

Álex Daniel Mora Arciniegas

alexmorarciniegas@gmail.com

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