Todos los días Daniel Noboa habla de la edificación de un «nuevo Ecuador» como si fuese verdad. Sin embargo, la realidad dista mucho de aquello.
Este gobierno continúa con las prácticas de la vieja política. Veamos la desagradable conformación de la mayoría parlamentaria oficialista: se compraron votos de oportunistas que entienden la política como un medio para enriquecerse. La mentira y las promesas fáciles, propias de la vieja política, son moneda corriente, y en ello Noboa sobresale con notoriedad.
El crimen organizado sigue cobrando víctimas a diario, se cierran los negocios porque sus propietarios no pueden seguir pagando las «vacunas», los secuestros están a la orden del día, sin embargo, el presidente habla de resultados positivos en la lucha contra la delincuencia.
En los últimos días ha repetido que ha «puesto la casa en órden» y que ahora vendrá el crecimiento económico. Luego de la inseguridad, lo que más preocupa a la población es la crisis económica.
Aunque el gobierno ha tenido mayores ingresos fiscales, el país entró en recesión en 2024. Este incremento de recursos no provino de una mejora en la actividad económica, sino de medidas como la elevación del IVA del 12 % al 15%, la remisión tributaria que benefició a grandes empresarios condonando intereses si pagaban el capital adeudado, y la reducción del subsidio a la gasolina. A esto se suma una transacción inédita: el Banco Central vendió parte del oro de las reservas internacionales para financiar el presupuesto del Estado.
La economía del país decreció un 2 % y a eso llama «poner la casa en orden». Lo que viene no es menos grave. El gobierno necesita conseguir USD 18.000 millones para financiar el presupuesto de este año y existe ya un déficit proyectado de USD 3.000 millones.
Existen obligaciones que deben ser atendidas, como: el pago de USD 1.967 millones por deuda interna; USD 3.369 millones por deuda externa; 2.675 millones en CETES (Certificados de Tesorería); 3.219 millones en atrasos acumulados; 2.668 millones en convenios de liquidez con empresas públicas; y 1.344 millones en cuentas por pagar solo entre enero y abril de este año.
La gran pregunta es: ¿de dónde saldrán esos recursos? No es difícil imaginar que se vienen medidas económicas contra los bolsillos de los trabajadores y del pueblo, y que se intentará subastar las empresas estatales y los recursos naturales del país.
Remo Cornejo Luque
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