La llegada de Niels Olsen y su «gallada» a la asamblea trae a escena el nuevo ideario del votante ecuatoriano «Gente educada, guapos y bien vestidos». Esto ha caído como valde de agua fria a quienes añoran las barbas y boinas revolucionarias, exhaservando la gran polarización que caldea el ambiente político del país.
Algunos lo explican en el «ideal del yo» propuesto por Freud y Lacan: «…la gente ve en esos políticos una versión mejorada de sí mismos. …votan por la imagen, no por ideas…» @PEcuatorianaXD, así los votantes «han sido víctimas del marketing político».
Otros recurren al miedo: «…ten cuidado, porque con esa ropa, tu color de piel, tu cara de pobre y esos tatuajes, este gobierno te puede hacer lo mismo que a los niños de Malvinas…» @Danielsalcan_
¿Cómo explicar esta dinámica?
Los ecuatorianos estamos caminando hacia la cosecha de la agenda 2030, países como Argentina y España son ejemplos del producto terminado. Al país le «clavaron» el matrimonio igualitario, la eutanasia y la «niñez trans», etc. Ideas que se introducen a cuenta gotas en hombros de la clase intelectual.
Tomas Sowell define a los «intelectuales» como «…personas cuyo trabajo empieza y termina con ideas. Es una ocupación, más que un título honorífico, y no implica nada sobre el nivel mental…». Así que no necesariamente lo propuesto por las «mentes lucidas» de la patria es irrefutable. Sowell atribuye a los intelectuales la difusión de los nostrums de lo que denomina «igualdad fingida». «Igualdad» que es la protagonista de la discusión anterior. La «igualdad imaginaria» genera hostilidad y resentimiento entre los distintos grupos. La envidia se convierte en la ideología social y política dominante.
Necesitamos romper la espiral de hostilidad y resentimiento, necesitamos avanzar como país respetando a cada ecuatoriano, protegiendo la libertad y potenciando las capacidades y virtudes de los individuos; sin que esto represente una patente de corso para caer en la tiranía del mérito propuesta por Sandel.
José Luis Granda