Dolarización vs. correísmo

En el 2000 la inflación anual llegó a superar el 100 %. En el 2003 la inflación anual fue de un dígito, esta fue menor a 8 %. En el 2024 la inflación fue de apenas el 0,5 %, es decir, menor a un dígito.

La inflación fue adoptada en enero del 2000, por lo que solo una mente retorcida puede dejar de reconocer que la dolarización fue una decisión acertada y que sus beneficios son evidentes, al menos en mantener la capacidad adquisitiva de la población.

El PIB (Producto Interno Bruto), desde el 2000 hasta el 2015 registró tasas de crecimiento positivas. En el 2016, por primera vez desde la dolarización, el PIB tuvo una tasa de crecimiento negativa (-1,2 %), a pesar de que el Ecuador acababa de vivir la mayor bonanza petrolera de su historia.

Dicha tasa negativa se produjo en el gobierno de Rafael Correa y es una muestra del fracaso de la política económica de su gobierno. Si hay la sensación en los ciudadanos de que “con Correa estábamos mejor” es por el despilfarro de los recursos del petróleo, cuyo precio internacional llegó a sobrepasar los 100 dólares por barril.

A pesar de las ventajas de la dolarización, el correísmo siempre se ha opuesto a su vigencia. A todos los populistas, demagogos y corruptos, cuando son gobierno, les fastidia el hecho de no tener la maquinita para imprimir billetes cuando les dé la gana.

El correísmo sabe que sería una torpeza electoral proponer el cambio de moneda; pero no renuncia a destruir la dolarización por otras vías, como el uso de los dólares de los depositantes que están en la Reserva Internacional, conforme lo señaló el candidato Diego Borja. El correísmo odia la dolarización; así de claro, así de sencillo.

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *