Los procesos eleccionarios en los países del mundo siempre despiertan interés, con mayor razón si esos países tienen un rol protagónico por su trascendencia y por la injerencia que ejercen sobre otras naciones, caso de Estados Unidos. El gigante norteamericano (334 millones de habitantes) elegirá presidente el mes de noviembre con dos candidatos: Kamala Harris (Partido Demócrata) y Donald Trump (Partido Republicano). También hay dos partidos más: Libertario y Verde que no hacen sombra a nadie.
Ecuador (18 millones de habitantes), es la antítesis de la sindéresis (según Tomás de Aquino “razón natural”) entendida por nosotros como sentido común o sensatez, vamos a participar en un proceso eleccionario para Presidente y Vicepresidente de la República, y otras dignidades, a llevarse a cabo en febrero 2025, con una cantidad exorbitante de binomios: 16 en total, algo inédito y absurdo y que, a la clara, dice que los candidatos, salvo excepciones, desconocen de los postulados doctrinarios y filosóficos del partido o movimiento al que representan: lo hacen porque reciben dinero del CNE, que es dinero del pueblo, para su campaña y porque quieren darse un bañito de popularidad y agregar esa distinción a su currículum. Solo tres o cuatro binomios van con posibilidades, los demás, solo relleno.
Desde el momento de su inscripción en el CNE, ya empezamos a escuchar de los postulantes sus discursos llenos de humo barato (después de todo, hablar es gratis), endilgándose el poder de salvar al pueblo de las graves crisis que nos consumen, que afecta al Ecuador entero y que son vox pópuli. Nos preguntamos: Cómo van a solucionar el problema de la falta de energía; ¿acaso cada uno va a traer docenas de barcazas o hacer funcionar ipso facto las hidroeléctricas que duermen el sueño de los justos o, a ponerse de acuerdo con San Pedro para que no deje de llover en las zonas en donde están los embalses de las centrales hidroeléctricas en funcionamiento, para que siempre seamos seres con luz?
Al margen de ello, cómo van a combatir la inseguridad, el narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción, la narcopolítica, el desempleo, etc. ¿Vendrán presididos por una varita mágica? Lo dudo. Por favor, sean realistas y hablen al pueblo con la verdad.
Darío Granda Astudillo
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