“El cáncer es nuestro enemigo y necesitamos recursos para vencerlo” ha sido la consigna del plantón realizado el lunes anterior por los trabajadores, médicos, inclusive familiares de los pacientes oncológicos de Solca-Loja, que piden se atienda la procesión de reclamos sobre el pago de una deuda acumulada, advirtiendo que la falta de liquidez económica pone en serio riesgo la continuidad de los servicios que viene prestando a los pacientes de cáncer de las provincias de Loja, Zamora Chinchipe y parte alta de El Oro.
Es que Solca, que quiere seguir ayudando al propio Gobierno a salvar lo más preciado del país, su capital humano, viene arrastrando una deuda desde el 2017 y que a la fecha asciende a 26 millones de dólares por servicios prestados a pacientes derivados del Ministerio de Salud y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, recursos que los necesita para seguir luchando contra el cáncer, cuya incidencia es alarmante en Loja, que ocupa los primeros lugares en el país.
Por ello queremos pensar que dicha protesta y valiente reclamo, debió haber sido comunicado de inmediato al Gobierno y a las instituciones deudoras por parte de las autoridades de Loja, en particular a los legisladores lojanos quienes por estar más cerca del poder central deben exigir el pago de la deuda para que Solca pueda dar esperanzas de vida a los pacientes de cáncer.
Tenemos la cercana impresión de que el plantón de Solca-Loja, cuyo objetivo aspiramos logre urgente atención y no se escoja el silencio como opción, ha servido además para recordar a los lojanos un descuidado valor, el de la unidad. Unidad para exigir respuesta a los añejos y endémicos problemas y necesidades que nos tiene con la lengua mordida de tanto pedir lo mismo y lo mismo, sin lograr nada. Unidad para exigir al gobierno del presidente Noboa que incluya también a Loja en “El nuevo Ecuador” antes que nos visite solo en campaña electoral.
Adolfo Coronel Illescas