Olivia Maurel

A propósito del artículo anterior, me parece bien hablar sobre Olivia Maurel.

Ella es franco-estadounidense; madre de tres hijos. Se declara atea y feminista y se vale de las redes sociales para contarnos su tragedia conmovedora.

Sus padres vivían en Francia y disfrutaban de una buena posición económica. Habían tratado en vano de tener un hijo. Decidieron, pues, acudir a una mujer en Kentucky, quien “alquiló” su vientre y llevó a Olivia durante los nueve meses de gestación.

A los 18 años le nació una duda que la mortificaba mucho, la misma que la hizo sentirse desorientada y cayó en un abismo existencial que la llevó a una espiral de autodestrucción. Ella sospechaba que no había venido al mundo de manera normal como los demás niños.

En 2 022 su suegra le facilitó una prueba de ADN, la que mostró que su “madre” no era su madre biológica. Declara que no guarda rencor a sus padres legales. Pudo también conocer a su madre biológica y comprender la situación precaria por la que había estado pasando y que la llevó a tomar esa decisión. Dice: “Me quité un peso de encima. Por fin tenía una prueba física de toda mi existencia, de treinta años de dudas y mentiras, y eso me hizo mucho bien. Me sentí feliz. No puedes construirte a ti mismo sin saber de dónde vienes”.

Olivia es ahora la portavoz de la Declaración de Casablanca, firmada el tres de marzo en Marruecos por cien expertos interdisciplinarios. Este grupo apolítico y aconfesional pide que se niegue todo valor jurídico a los contratos de gestación subrogada.

El Papa Francisco la recibió el 4 de abril con una delegación de la Declaración de Casablanca. Ella cuenta que “Fue un encuentro extraordinario. Nos recordó varias veces que la maternidad subrogada era un mercado y que nos apoyaba en nuestra campaña por su abolición universal…”.

Carlos Enrique Correa Jaramillo

cecorrea4@gmail.com

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