La adolescencia es un período de cambios muy significativos en el área física, psicológica y social, que en algunos casos se pueden presentar dificultades y problemas que pueden convertirse en turbulencias y estrés si no tiene la correcta orientación de los padres. Es necesario indicar que las dudas estarán presentes, pero es preferible que usted las explique y no que se desinforme con otro desinformado igual que su hijo o hija.
A pesar del avance en Internet, medios y redes sociales, muchos padres de familia de la actual generación no encuentran el mejor camino para despejar las dudas y desafíos a los que se ven expuestos sus hijos, que difícil es hablar de temas como la sexualidad, donde la respuesta más fácil es quedarse callados frente a las inquietudes de los hijos e hijas, cuestionamos la música y videos que escuchan y observan, pasan por alto su afectividad, minimizándola o expresando epítetos negativos en contra sus “novios” o “novias”.
Es en esta etapa de transición de la niñez a la vida adulta que nuestros hijos necesitan más de los padres, se debe mantener una comunicación activa que permita escuchar para comprender y no para responder; los niños necesitan cuidados, pero los adolescentes necesitan razones y argumentos.
Muchos padres al consultarles si charlan con sus hijos responde que sí, pero cuanto de esa charla es reclamos y cuestionamientos; despertemos en ellos experiencias que evoquen emociones positivas en ellos, para que construyan relaciones interpersonales positivas, con compromiso, significado y logros, desarrollando sus fortalezas, potencialidades y minimizando sus limitaciones, esto les permitirá experimentar estados de felicidad y bienestar.
Esto les permitirá alcanzar sus propósitos, con un proyecto de vida claro que le permitirá trascender y cumplir sus metas. La asertividad, proactividad y resiliencia siempre son un buen recurso. Recuerden es su decisión ser felices.
Francisco Herrera Burgos
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