Problemas y soluciones ‘crónicas’

Los ecuatorianos enfrentan otra crisis diplomática. El último fin de semana las tensiones con el gobierno de México derivaron en rupturas y cuestionamientos que llegarán a Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esto, más la conmoción interna originada por el narcotráfico, la corrupción de la justicia y las malversaciones ubican a Ecuador como un país con débil democracia.

Los titulares de los medios de comunicación reportan cotidianamente crímenes. En los últimos dos meses se comprueban las redes entre delincuentes, jueces, policías, abogados y políticos que han acordado dividirse territorios y “giros de negocios”.

Muchos ante estas, crisis humana y social, no encuentran trabajo, porque además hay ingentes gastos corrientes y poca inversión en la administración pública. Así, la emigración continúa por vía ilegales. Cientos caen en redes que los dejan a su suerte en selvas y fronteras. Aquellos que permanecen en sus lugares natales tienen menos seguridad, menos ingresos y más incertidumbres.

¿Por dónde inicia la solución? La repuesta fácil es cambiar el gobierno, esperar a un “mesías” o una “panacea” divina que rescate a “justos y pecadores”, es decir, pensar que otros, y no cada persona, tienen posibilidades de mejorar al país. Pero, como señala el adagio popular, “a grandes males, grandes remedios”, e implica involucrarse, participar, cooperar.

Muchos ven como una fatalidad lo que sucede en Ecuador, sin embargo, pensar así solo aleja las soluciones. En la construcción de vías para lograr armonía y una ansiada paz están comprometidos los medios de comunicación a través de incorporar una narrativa positiva, de aliento que muestre la verdad, y también anime la intervención ciudadana.

Abel Suing

arsuing@utpl.edu.ec

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