Quienes manejan los hilos del planeta (El club Bideberg, los Rothschild, Murdoch, Krupp y otros), hace mucho tiempo llegaron al consenso de que había que reducir drásticamente a la humanidad.
Hace algunas décadas morían de infarto únicamente las personas mayores, El cáncer, si bien es cierto es una enfermedad muy antigua, no era generalizada entre los ciudadanos. Hoy en día jóvenes deportistas caen infartados durante sus horas de entrenamiento, gente que no llegó a los 60 son devorados por el cáncer y otras enfermedades que son totalmente nuevas.
Hay serios estudios y serias denuncias de que habría un complot para terminar con el ser humano antes de que llegue a la vejez. Las dudosas vacunas que le aplicaron a casi la totalidad de la humanidad, acompañadas por una gran dosis de pánico gracias a los medios de comunicación, más la alimentación contaminada y genéticamente modificada, nos dan como resultado la terrible realidad: una cadena de enfermedades que a muchas de ellas la ciencia ni siquiera el nombre les ha puesto, que son las que acaban con el ser humano; esto, después de que la industria farmacéutica ha lucrado a más no poder con sus víctimas.
Hoy en día hay grandes campañas alrededor del planeta para desintoxicar el organismo después de las mortales vacunas. Estas campañas a base de zeolita y carbón activado están dando excelentes resultados al liberar al organismo de los metales pesados que han sido introducidos en el organismo por las farmacéuticas.
Thomas Hobbes sentenció hace algunos siglos que “el hombre es el lobo del hombre” y aquí estamos en guerra unos contra otros. Unos defendiendo la vida mientras que muchos otros defienden la muerte. La mayoría haciendo lo imposible por vivir un poco más mientras una minoría hace lo imposible para que vivamos menos.
Hever Sánchez M.
@Hever_Sanchez_M