La pasión del periodismo

El periodismo debe ser el abanderado de la verdad y la libertad. Cuando se habla con la verdad, con la certeza de vivir en libertad, sin ataduras de un pasado oprobioso, la palabra se vuelve diáfana y transparente. El poder de la palabra no se construye desde la imposición de la autoridad, menos aún desde el abuso de la misma; la palabra es un romance entre la verdad y la esperanza, entre la promesa y la realidad de los hechos. Dice Eugenio María de Hostos: […] “El periodismo es, entre todas las instituciones auxiliares del derecho, la que más le ha servido algunas veces y la que más continua y eficazmente podría servirle siempre.” […] A propósito de muchos casos que han sido revelado gracias al periodismo serio y no sensacionalista.

La palabra del periodista siempre tiene un norte y un horizonte claro: …buscar la verdad sin amedrentamientos …y luchar por la justicia con libertad, transparencia y solidaridad.  La actividad periodística -aquella que se ejecuta con responsabilidad y sin pretensiones politiqueras- no puede mostrar fisuras ante los intereses personales de quien, o quienes, hicieron del periodismo, un camino para su egolatría, la figuración y la vanidad; en concordancia con lo dicho, Francisco Zarco escribió: […] “No escribas como periodista, lo que no puedes sostener como hombre” […] Siempre hay que cumplir aquella máxima que dice: …predicar haciendo y enseñar construyendo. El periodista no debe perder la objetividad y la responsabilidad ante la ciudadanía, censuremos con veracidad, sin dobleces…pero con un propósito constructivo; todo aquello que se aparte del interés popular, transgrede los códigos deontológicos del periodista y del medio de comunicación al cual representa. Al respecto dice Ryszard Kapuscinsky: […] “Para ejercer el periodismo, hay que ser buenos seres humanos, las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás.” […]  Por lo tanto, es necesario aflorar nuestras mejores fortalezas y erradicar aquellas debilidades que, personificadas en los adonis del periodismo, tratan de enlodar este sacrificado trabajo, olvidando principios éticos y morales de la comunicación social; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                      

leninbpaladines@hotmail.com

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