
Cuando el nuevo año comienza, nos sentimos emotivos y con un natural impulso por hacer llegar a nuestros seres queridos, familiares o amigos casi siempre los deseos porque sean muy felices. Pero no les ayudamos a encontrar la forma de lograrlo; quizá si les mostramos lo importante que es tener coraje, para establecer límites en nuestras acciones, también el beneficio de saber soltar y dejar ir especialmente a quienes nos olvidaron o no nos valoraron o talvez contarles lo satisfactorio que resulta, deshacerse de ciertas “culpas” que nos disminuyen, para atreverse a experimentar diferentes emociones sin quejas y sonreír con ganas. Por eso yo no les deseo que sean felices, sino que se esfuercen por serlo; que no se conformen con cometer errores, sino que aprendan de ellos; que para enfrentar los días grises los pinten con sus colores favoritos, recordando que lo que sientan atraen, lo que imaginas, crean y que la ofensa está en la interpretación; que encuentren un corazón noble como el lugar más seguro, para escampar en sus tormentas; que a toda costa hagan renacer en ustedes la ilusión y la esperanza, para hacer que cada abrazo que reciban les abrigue el alma y los besos sepan a confiada ternura; que si se ponen metas, sin pretextos quieran cumplirlas. Y sobre todo les deseo que, en este nuevo año no dejen de buscar vivencias que fortalezcan su determinación, para seguir luchando por crecer y alcanzar sus sueños.
Talía Guerrero Aguirre