Al ‘odio’ vivo

Causa asombro la forma en que las bajas pasiones y el odio, motivados en esta época electoral por políticos, partidos políticos y sicarios verbales, se han acentuado en la sociedad ecuatoriana luego de la primera vuelta del 20 de agosto. Y digo que causa asombro porque de la historia y de la experiencia más reciente, con los dos últimos gobiernos, al parecer, no hemos aprendido nada.

El Ecuador requiere de ciudadanos que no le hagan juego a lo más ruin de la política, que se aviva a propósito de las elecciones. Sencillamente porque las bajas pasiones y el odio que se destilan, más allá de una estrategia electoral, es el resultado de una perversa combinación de manipulación e ignorancia que incluso fracciona las relaciones humanas.

De tal forma que la discrepancia ideológica o coyuntural, por lo que sucede ahora ante el escenario de segunda vuelta entre Luisa González y Daniel Noboa, debe darse no en función de burlas malsanas, desinformación o ataques personales, sino de un intercambio sensato y objetivo de ideas respaldadas en argumentos sólidos. No se trata de sentirse moralmente superior o más inteligente porque vaya a votar por Noboa y no por González, o al contrario. Esas son actitudes pueriles que solo dejan ver lo elementales que podemos llegar a ser.

Tampoco se trata de repetir frases o consignas vacías, o de masificar las mentiras y las calumnias en detrimento de la opción política contraria. Se trata de dignificar el ejercicio democrático y la responsabilidad histórica que tenemos. Y la única forma de hacerlo es demostrando racionalidad, por una parte, y siendo consecuentes, por otra, con nuestros principios que no son negociables. Así que, si va a votar por Noboa, no lo haga porque sea la única opción “para que Correa no vuelva”. O viceversa. Defienda su voto, siempre que esté siendo consecuente, con elementos y argumentos, no con falacias o rencillas. No respire ni transpire odio. No lo reparta. No lo multiplique. Y si no es capaz de dejar de odiar, entonces mejor resérvese su maldad para usted mismo. Pero ya no le haga daño al país.

José Luis Íñiguez G.

joseluisigloja@hotmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *