Desventura del presidente Midas

Cuenta la leyenda que el rey Midas, gobernante de Frigia, todo lo que tocaba lo convertía en oro. Aquí radicó la desventura del rey Midas, muerto de hambre por la abundancia de oro. Hoy existen Midas por todas partes, por ejemplo, en Ecuador doscientas familias Midas acaparan el 80% del poder económico del país. A esas familias lo único que les importa es incrementar el oro y para lograrlo quieren tocar todo, inclusive la política. De entre esas familias burguesas salió el presidente Midas que nos (des)gobierna, todo lo que tocó en el ejercicio del cargo lo transformó en oro para beneficio de sus turiferarios. En estos días el presidente Midas murió, con la muerte cruzada, y la abundancia de oro que acumuló, antes y después de (des)gobernar, no le sirvió de nada. Ahora bien, no es que «muerto el perro se acabó la sarna», vendrán otros Midas con más rencor a aplicar la Ley del talión y sus represalias no tendrán límites: ¡Cómo se atreven a matar a uno de los nuestros! En cambio, nosotros, que no somos parte de los Midas ecuatorianos, tenemos un enorme reto, a saber: dignificar la política, entender la política como «la organización sistemática de la caridad», hacer una política con justicia y pudor, que no hable sobre (tal o cual aspecto), sino que hable desde (la realidad, que tenga hijos con la realidad). Hay que eliminar el reduccionismo de entender al Estado solamente como gobierno o institucionalismo; el Estado es por sobre todas las cosas participación de la sociedad civil en acciones colectivas comunales, barriales… (i.e. mingas, ayuda mutua, toma del montón, cooperación integral, protestas, eusocialidad…). Hay que llegar al poder para servir (minister) y ayudar a crecer a las personas (ser más: magister) y no a tener más (como el avaro rey Midas).

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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