El país en estado de conmoción, y en medio del terrorismo, las extorsiones y las masacres, la única disque solución (libre porte de armas) ya viene generando más bajas ciudadanas que seguridad a la nación.
Oficialmente somos el país de las ironías, tenemos policías heridos por balas de policías, militares armados impedidos de utilizar sus armas, y delincuentes manejando a plenitud la seguridad e inseguridad nacional.
Por su lado, los más altos generales juegan al dominó y viene invirtiendo en pirámides ilegales o si no, encubriendo a políticos y mafiosos internacionales.
El sistema evidentemente está dañado, el legislativo con una bajísima aprobación, intenta enmendar en algo su actuar, levantando un juicio político contra un presidente ahora sí totalmente deslegitimado, que en cada intervención deja más desaciertos e incertidumbres que seguridad a sus mandantes.
El crimen avanza a pasos de gigante, y los “Estado de Excepción” ya son una burla a la inteligencia del ciudadano. Toques de queda en la madrugada, cuando lo real es que te secuestran, te matan o te masacran a plena luz del meridiano, y las bandas alimentadas por el Estado, despachan a comodidad desde sus oficinas desconcentradas, conocidas como cárceles o centros de rehabilitación.
Las ultimas perlas de la ironía, es que ahora la policía te encomienda cuidarte por ti mismo y a tus hijos, usando debidamente si no es tu arma tu chaleco antibalas.
Está claro que como país debemos cambiar, y claro también como sociedad e individual tenemos responsabilidad, pero al menos hoy tenemos una posibilidad, y si la persona que está llamada a gobernar ya no dio señales de enmendar, la alternativa es cambiar de persona.
Jorge Ochoa Astudillo
jorge8astudillo@gmail.com