Cambiemos el chip y celebremos a ellas

Próximos a conmemorar el día internacional de la mujer se puede predecir que las flores, las cenas y los regalos en general, serán la tradicional forma de homenajearlas. Estas muestras de celebración no están demás y son válidas en un escenario donde les rendimos pleitesía.

Sin embargo, no resulta suficiente limitarnos a los festejos tradicionales. Hay que enlazar eso tradicional con lo transcendental. Es decir, que debemos priorizar lo intangible frente a lo tangible, lo intelectual sobre lo material porque la mejor celebración no está en los regalos, sino en el cambio de chip, de interpretar la vida con perspectiva de género en vista de que las diferencias culturales por la asignación de roles entre hombre y mujer ocasionan desigualdad.

Con esta apreciación, ejemplifico casos que para nada son celebración por el día de la mujer. Cuando un jefe de una empresa o negocio organiza una lujosa cena para sus trabajadoras, empero, en la estructura de su empresa no tiene designada ninguna mujer para un cargo directivo o de mando.  En el caso de que un esposo o novio se presenta con un gran ramo de flores para su pareja, y en el día a día no soporta que ella tenga un mejor salario. En el hecho de que usted tome un taxi, el mismo que es conducido por una mujer y cuestione su trabajo asumiendo equívocamente que esa labor le corresponde a un hombre porque ella no está preparada para esas actividades.

Si esa mentalidad persiste no habrá un verdadero cambio. Por esa razón, invito a que miremos con otros lentes, y celebremos a la mujer no normalizando la desigualdad, sino celebrando con cambios profundos que puedan incidir efectivamente en la sociedad.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com

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