Opiniones, criterios, encuestas y más lecturas a nivel local y nacional coinciden en que una nueva paralización indígena no es conveniente. Analistas se preguntan ¿Desde cuándo se autorizó a unos pocos destruir la economía y caotizar al país cuando el gobierno no es de su gusto? Inclusive correistas como Pavel Muñoz, alcalde electo de Quito ha dicho que no es el momento para salir a las calles y que la ciudadanía no puede vivir a la expectativa de una nueva movilización. Aunque otros cegados por el odio y la crónica ambición de regresar al poder, están afanosamente ocupados por tumbar al presidente, forjando un cuento de conjeturas, suposiciones y amenazas, como la de salir “a calentar las calles” si la Corte Constitucional no admite el juicio político. La consigna, el presidente se va por la fuerza de la razón o por la razón a la fuerza.
Que el país vive estancado por el caos institucional, es verdad. Que los ideales de un pueblo deben ser expuestos, reclamados, exigidos, tiene sentido. Pero permitir que los mediocres alcen la mano y la voz para imponernos el estrecho horizonte de su incapacidad. No es conveniente. La ciudadanía en las encuestas periodísticas, un 63% se pronuncia que no hay insumos para probar la supuesta participación del Mandatario en las actividades que se lo acusa. Y que no es conveniente que, a este país, que parecería padecer de epilepsia por los dramas y tragedias que se producen diariamente, no se debe convulsionarlo aún más con ruidos y gritos desestabilizadores, movilizaciones o balas de cañón atadas a la democracia.
Los ecuatorianos escogimos en democracia y en democracia debemos encontrar soluciones, escuchando, rectificando y reflexionando. Verbos que deben ser conjugados correcta y urgentemente por el Gobierno, sectores sociales y políticos. Solo el diálogo con sabiduría, voluntad y honestidad política puede superar los conflictos, y lograr un reencuentro nacional por la patria.
Adolfo Coronel Illescas