¿El civismo una utopía?

Cuando no habían transcurrido ni siete años de la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822), que liberó a la Real Audiencia de Quito del dominio español, y el distrito del sur (actual Ecuador), integraba la Gran Colombia, nuestro vecino Perú, irrespetando a Bolívar y Sucre que, en Junín y Ayacucho, les dieron su libertad, realizó una incursión bélica a nuestro territorio.  Las tropas grancolombianas, al mando de Antonio José de Sucre, en Tarqui, les dieron una severa lección de valentía a las peruanas, comandadas por La Mar. Como testimonio de este hecho, se conserva una placa que dice: “El ejército peruano de ocho mil soldados que invadió la tierra de sus libertadores, fue vencido por cuatro mil bravos de Colombia el 27 de febrero de 1829”

El 25 de febrero de 1948, el presidente Carlos Julio Arosemena Tola, decretó el 27 de febrero como Día del Civismo en nuestro país, con una serie de eventos que debían cumplirse en los centros educativos, como el Juramento a la Bandera, proclamación de Abanderados, etc.  y, en el Ejército, que celebra su día clásico, con eventos de carácter castrense.

Y, así sucedió por muchos años, hasta que, nuevos gobiernos, con nuevos pensamientos patrioteros, trastocaron estos eventos para ubicarlos en otras fechas, que igual son importantes, como el 26 de septiembre, día de la Bandera, palideciendo la historia de la batalla de Tarqui y el civismo que este hecho denota. Parece que, en los actuales momentos, la palabra civismo es casi una utopía. Bástenos observar la actitud de niños y jóvenes cuando cantan el Himno Nacional: conversan, se empujan, están con el celular en la mano. Y eso ocurre con otros actores, como nuestros seleccionados de fútbol que no cantan correctamente el Himno; o las fechas históricas en las que no se enarbola la bandera ni siquiera en instituciones públicas. Eso es una vergüenza.

Qué falta que le hace a nuestro país un poco de civismo, sobre todo en quienes tienen una representación popular. Es evidente que están más empeñados en causar zozobra en los predios democráticos, que en trabajar por el bienestar de la Patria.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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