Durante su última visita a Washington, el presidente Guillermo Lasso, en el programa de noticias de CNN en español, Directo USA, sin siquiera titubear y frente a la pregunta del periodista respecto a una eventual continuidad de su gobierno en 2025, respondió que ese escenario no solo que es legítimo al estar contemplado en la Constitución, al referirse de la reelección, sino que también lo definió como ‘casi una obligación inevitable’, dada la necesidad de generar prosperidad en el Ecuador.
Sin duda, buena parte de quienes escucharon esta noticia, ya sea televidentes o lectores de diarios o redes sociales, ante tan llamativo pronunciamiento, volvieron casi inmediatamente su mirada al calendario para constatar si se trataba de una inocentada. Pero no, el 28 de diciembre ó 1 de abril (en otros países), aún no ha llegado, entonces, esa afirmación fue real.
No obstante, ya de vuelta al país, al Primer Mandatario, le resultó incómodo dar explicaciones en torno a esa aseveración efectuada no solo en CNN sino también en el conversatorio que mantuvo en el laboratorio de ideas Inter-American Dialogue. Ahora dice, que fue solamente una expresión que se dio en medio de una conversación – olvidando que también se dio en una entrevista- y que, por tanto, no se trata de un anuncio.
Pero más allá que el presidente se haya ‘envalentonado’ al visitar los EE.UU. y con ello sostener, suelto de huesos, la posibilidad de su reelección, es una muestra clara que detrás de esas gruesas paredes que sostienen al Palacio de Carondelet, los comensales de Palacio colocan a los presidentes en burbujas que los aíslan de la realidad.
Hablar de una reelección cuando no ha cumplido tres años de gobierno y tiene la más baja calificación en la región dentro de sus pares, con apenas 17% de aceptación, es un dislate del tamaño de una catedral.
Giovanni Carrión Cevallos
@giovannicarrion