Demos kratos

Decía Pablo Milanés, que en paz descanse, “El pobre todavía anda desamparado por el mundo. Busca la justicia, vota a las izquierdas, a las derechas, y no sabe dónde ponerse. En definitiva, vota a los políticos y en los políticos ya no se puede creer. Y eso revuelve las tripas de los pobres.” Y es que pedirle a un político que actúe en base al bien general y no en base a sus intereses electorales, es como pedirle a Arabia Saudita que le gane a Argentina, a veces pasa, pero no es lo normal.

En la partitocracia en la que vivimos, donde no podemos decidir si aprobar o no una ley, a dónde van mis impuestos, no hay un mecanismo real para revocar a las autoridades que no cumplen lo prometido y el derecho a voto es una obligación, sería osado decir que existe eso llamado demos kratos. Recordemos que el sistema parlamentarista lo inventaron los ingleses para controlar su colonia australiana como una manera de mantener el poder mientras “el pueblo” creía que tenía derechos y libertades.

Tenemos que entender que no debemos reivindicar derechos, si no libertad. Los derechos son otorgados por terceros, el Estado dicta a que tienes derecho y a que no, y el que dicta es un dictador. La libertad es promovida por nosotros mismos para poder decidir lo que queramos y no lo que nos dicten.

¿Y cuál es el punto? El punto es que, si tú no haces política, alguien la hará por ti y seguramente no tenga los mismos intereses que tú. El punto es que, si el demos se duerme el kratos se escapa. El punto, en definitiva, eres tú.

Victoriano Suárez Álvarez

victorianobenigno@gmail.com

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