Entre candidatos y aduladores del pueblo

Si bien las campañas electorales no inician formalmente, los aspirantes a las distintas dignidades seccionales han hecho conocer los planes y acciones que ejecutarán en su eventual gobierno. 

Las estructuras políticas que los auspician sirven a la vez para clasificar. Están aquellas antiguas que candidatizan solo a sus propietarios políticos, mientras que las nuevas, presentan a algunos desconocidos en escenarios de labor social, académico y más. No intento decir que no tengan conocimiento, intento decir que no tienen representatividad por falta de acercamiento a la sociedad. Por esa razón, las generaciones más jóvenes no se ven reflejadas en la política partidista y buscan sustituir a esa vieja clase política que solo intentan mantener el statu quo.

Hoy en día, los jóvenes buscan reformas, cambios sustanciales, las cuales deben ser ejecutables; caso contrario, son simplemente ofrecimientos. La tarea del electorado es identificar entre lo pragmático y lo demagógico. La mejor forma de ejercer nuestra democracia es logrando identificar a los candidatos, cuyas propuestas están expuestas con verdad, que atiendan necesidades reales, urgentes y ejecutables en términos legales y económicos, para así descartar de nuestro posible voto a los aduladores del pueblo, quienes presentan planes inejecutables, pero que calientan el oído del votante a través de argumentos aparentemente válidos que si se revisan a través de un análisis legal y económico, resultan ser prácticamente inválidos.

Ejemplos de ofrecimientos simplistas en la política local hay muchos. La creación de centros universitarios o tecnológicos cuando no es competencia de una entidad municipal de acuerdo con la ley. El ofrecimiento de subsidios a los pasajes cuando la entidad municipal no cuenta con los recursos económicos. La posición del redentor, bajo la imposición de una falsa dicotomía para presentarse como la mejor alternativa en consideración a su pasada gestión. Por consiguiente, la tarea está en diferenciar las propuestas asequibles e inasequible en la política.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com

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