Derrumbar un edificio no corrige que en Ecuador se haya registrado en los cinco primeros meses del año 118 femicidios. Derrumbar un edificio no evita que de los femicidios productos de muertes violentas por razones de género no se cometan en su mayoría en el seno familiar.
Derrumbar un edificio no evita que aproximadamente cada 30 horas y 31 minutos se produce un femicidio en Ecuador. Derrumbar un edificio no ayuda a entender que El 73 % de los victimarios mantenía un vínculo sentimental con sus víctimas.
Derrumbar un edificio no solventa que 19 de aquellas mujeres asesinadas y que habían reportado antecedentes de violencia no hayan sido escuchadas. Derrumbar un edificio no corrige que 4 de aquellas mujeres asesinadas y que ya poseían una boleta de auxilio no hayan sido acompañadas sino abandonadas y nadie hizo nada.
Derrumbar un edificio no corrige que 9 de aquellas mujeres asesinadas, antes de morir, ya sufrieron abuso sexual y el estado, la sociedad no se alertó. Derrumbar un edificio no ayuda en absolutamente nada, no protege a los al menos 89 niños y niñas que quedaron en situación de orfandad ya que 47 de las asesinadas eran madres de familia.
Derrumbar un edificio no corrige que, desde el 1 de enero de 2014, fecha en la cual fue tipificado en el código penal ecuatoriano el femicidio como delito, y hasta el 31 de mayo del presente año, existan un total de 1.163 casos ocurridos a nivel nacional. Todos estos datos según el reporte elaborado por la Fundación Aldea.
Derrumbar un edificio no vuelve a la vida a ninguna mujer. Entonces, ¿Demoler un edificio evita la violencia estructural? No, ¿evita que los victimarios sean sobre todo personas qu tienen vínculos sentimentales con sus víctimas? No, ¿evita que cada 30 horas y 31 minutos se produzca un femicidio? No. Hay. Hay que ser más serios en el ejercicio del gobierno y más competentes en la elaboración de política pública.
Pablo Ruiz Aguirre
pabloruizaguirre@gmail.com