Inicio de clases en la escuela

A continuación, unas líneas de la carta que una niña le dirige a su maestra y que constan en el libro Método integral minjares: “Mi maestra es bien mala y regañadora y a mí ya no me quiere ya me corrió de la escuela no más por unas fotos y yo se lo digo sólo que se le olvida y también le digo de la cuota y yo sí hago mi tarea”. Esta señal de amargura en la escuela se puede dar por varias razones, a saber: la escuela no es un argumento que ayude a dar sentido a la vida por eso se buscan otros mediadores como las drogas; la falta de vocación en los maestros hace que en la enseñanza perviva el psitacismo pedagógico; ausentismo escolar (niños que no quieren ir, se aburren, no es atractiva la enseñanza). Por lo general se cree que la escuela lo hace las pensiones, las directrices, la tecnología, la enseñanza por competencias; se deja de lado la enseñanza para la vida, los paradigmas éticos y morales. Para reivindicar el valor de ser maestro hay que saber, amar, querer – poder y deber. Un maestro es aquel que nutre afectivamente, instruye magistralmente y es una autoridad eficiente, responde responsablemente de sus actos. El maestro debe pasar del contexto de descubrimiento al contexto de lecto-escritura; si el maestro no escribe lo que enseña no sabe lo que enseña. Además, el maestro debe pasar del contexto de tristeza al contexto de alegría, hacer de la necesidad una virtud. El maestro es magister si y solo si es minister o cireneo. Por último, el maestro debe pasar del contexto de convicción al contexto de lucha a través de la superación del comportamiento tramposo (solo para mí) y rencoroso (para mí y mi familia), hacia un comportamiento postconvencional, para que su enseñanza abarque a toda la humanidad. 

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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