“Aquí estamos, siempre en la misma incapacidad para franquear la línea, para pasar del otro lado,
Siempre la misma elección del lado del poder de lo que dice o hace decir” M. Foucault.
Es hoy más que nunca inaplazable el preguntarnos en que relaciones de poder vivimos y a cuáles respondemos. Es nuestra meta cambiar las relaciones de poder caducas represoras, con un objetivo llegar a una sociedad humanista donde otro mundo es posible. Entonces debemos apostarle a ser el polo de la resistencia al poder, o nos quedamos sumisas ante el mismo, siendo una sociedad permisiva y sometida. Una sociedad controlada con normas que solo cumplen quienes no alcanzan los altos espacios de poder, y se someten a él, sin capacidad de resistir y reaccionar, a las fuerzas represivas y al aparataje del Estado, que oprime. Subordina, subsume y feminiza, al contrario, a quien logra se convierta en obediente sumiso, y este reproduce la violencia que vive.
Se ha naturalizado la violencia que ejerce el Estado y las élites políticas, económicas, a través de las llamadas” fuerzas del orden”, y hoy tenemos un país con un sistema mafioso, corrupto, prostituido, que intenta borrar todo resquicio de resistencia y reacción. Un estado que no protege a los excluidos, a los censurados, a los escondidos, a los reprimidos, a los sectores sociales empobrecidos, y en especial a las mujeres.
Pero al mismo tiempo que hay más agresividad, sometimiento y abuso, también de aquí debe nacer la dinamia de la resistencia, y la reacción, que recobre el tejido social capaz de dar respuesta a tanta violencia.
La normalización de la violencia subordinación represión, se refleja en la cultura y en los organismos encargados del control, principales reproductores de la misma, que están delegados para someter por la fuerza a las sociedades y a los pueblos, que hoy ya no es solo física, sino comunicacional, para ello utilizan todos los medios a su alcance.
Lo natural de una sociedad violenta daña toda forma de organización o de tejido social, que encuentra en los agredidos reprimidos y subsumidos a la mayoría de sus detractores.
Al momento corresponde autoconvocarnos a retomar la organización de un nuevo tejido social, que logre resistir a un sistema PATRIARCAL MACHISTA CORRUPTO CRIMINAL, que nos agrede, nos violenta y nos mata.
Ni una menos, Vivas Nos queremos
Trudy Román S.