Nosotras también somos víctimas de nuestro interior

En estos últimos días las redes sociales y medios de comunicación se han convertido en canales de difusión del caso María Belén Bernal, lo que ha provocado una efervescencia ciudadana de rechazo a este hecho y ha recordado otros casos de muertes violentas de mujeres en el país.

Ahora mismo, hemos visto en redes otro caso de violencia a una mujer en Vinces, no sé, si es coincidencia, pero dicho acto violento como lo muestra un video, proviene nuevamente de un servidor policial y de una víctima que no le parece muy anormal el hecho, con espectadores muy indiferentes a lo que ahí sucede.

Pero, analizando estos y varios casos, es notorio que la violencia ya no proviene únicamente de otra persona, sino desde nosotras mismas, desde nuestro interior, por esa conducta de apego emocional injustificada, que ha originado que como mujeres no veamos defectos y nos ha conducido a idolatrar virtudes; hemos llegado a ser codependientes de nuestras parejas, hasta llegar al punto extremo de justificar las agresiones y no contemplar la posibilidad de dejar la relación con el maltratador.

Hemos perdido mujeres valiosas, hermosas y con mucho potencial en diferentes áreas. Las hemos perdido ya sea en manos de otras personas; o en muchos casos por decisión propia, sometidas en su mayoría a condiciones de depresión, falta de autoestima, miedo. Todo esto en un círculo de factores sociales y culturales que no ofrecen ayuda y lo peor de todo, dificultan romper los ciclos de violencia.

Nosotras también somos víctimas de nuestro interior por ese apego ambicioso ambivalente inconsistente que nos hace parte de esas cifras que ningún país quiere tener.

Johanna Moreno Aveiga

johannamorenoaveiga@gmail.com

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