Poniendo volar el pensamiento y aterrizando en la realidad, divagando por el curioso mundo de la antropología, el ser humano de acuerdo a la psicología define a la emoción del miedo como una de las más preocupantes hacia el desarrollo personal, en Latinoamérica esta dentro de las primero cinco emociones que lideran las acciones y sentimientos de las personas.
Compartiré una anécdota con mi hija. Ella esperaba con ansias ir después de una pandemia a la escuela y entre su ilusión de ver a sus compañeras, de comprar en el bar, de la intriga de quién será su profe el nuevo año lectivo y lo más importante tener a sus padres apoyándola desde el primer día era su alegría más grande en ese momento. De repente entrando a su aula se detuvo a ras y mirándome fijamente esos grandes y hermosos ojos, me hablaba desde la ternura e inocencia y al mismo tiempo también con miedo. -Me preguntó con voz baja y asustada. ¿Qué pasa si ella no saca 10? ¿Me regañaras? … Pero ante de ello con su perspicacia se respondió y autocalificó que era muy buena estudiante y casi siempre saca 10 con su sonrisa picarona.
Mi respuesta ante su pregunta me dejó pensado y le hablé desde esa mezcla extraña del corazón y del cerebro y la realidad. Le respondí: No importa tu nota, lo importante es que te guste aprender, y lo que no te gusta no le tengas miedo, y si fallas siempre hay una segunda oportunidad, si insistes y prácticas de pronto vas a tardar en lograrlo.
Volvió a preguntarme: ¿Si saco 8 o 9 si me vas a querer?… atónito a su pregunta va más allá de una nota, a veces los humanos nos queremos cuantificar y definir por un número y si son más adultos los define lo asocian su autoestima con el dinero. Pero no se trata de ello, se trata de ser y no sólo tener. A su incógnita le respondí: A veces somos 8 a veces 9 o veces 10 y hasta veces somos un 0 o nada. Lo importante es saber es que no debemos depender de una calificación, o número o precio a las cosas sino saber cuánto significado o cosas de valor añades a tú vida… la vida no se trata de solamente lograrlo, sino de ir avanzando.
Andrés Ontaneda Vivanco
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