Las personas tóxicas

Ayer me encontré con algunas personas tóxicas. Eso me dio lugar para que reflexionara sobre este tema tan atrayente. Me dirigí al Diccionario de la Lengua Española para averiguar qué significaba la palabra tóxica. He aquí el texto: “Perteneciente o relativo a un veneno o toxina”, aunque esto no me ayudó mucho.
Entonces, ¿qué es una persona tóxica? ¿A quién le pondré esta bonita etiqueta?
Me dirigí a la red social a la que llegan personas de todas las edades y gustos: facebook. Allí nos aconsejan que nos alejemos rápidamente de estas alimañas que no nos dejan vivir tranquilos. Pero… a pesar de ser un lugar que nos enseña una cantidad inmensa de cosas sabias, no encontré una explicación.
Sin embargo, pude darme cuenta de que hay infinitas personas de este tipo. Voy a citar unos poquísimos de esos infinitos casos, que sirvan para inteligenciarnos y tomar en cuenta a diario en nuestra vida, para evitarlos y alejarlos, si es posible, hasta el infierno.
Es aquel mendigo que me molesta y me pide dinero todos los días. Es mi suegra que me regaña siempre. Es la empleada de cocina que me pide que le suba la paga por lo poco que hace. Es el dentista que quiere conversar conmigo cuando me está sacando las muelas. Es la persona que me corrige mis defectos. Es el político que me pide cumplir con mis obligaciones de ciudadano correcto, por ejemplo, no ensuciando la ciudad o pidiéndome que no ponga ventas de licores cerca de una escuela y en determinado horario. Es el que nunca está satisfecho de algo y siempre se queja del mal tiempo. La que quiere imponerme sus ideas sobre sexo y que yo no piense de otra manera. Es el policía que me multa por pasar en rojo. Es mi mujer que habla mucho. Etc.
Y aquí me detengo, porque creo que estoy cayendo mal y me van a considerar una persona tóxica.

Carlos Enrique Correa Jaramillo
cecorrea4@gmail.com

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