La realpolitik o política real que vivimos quiere normalizar a las gentes, es decir convertirnos en, lo que un día Napoleón dijo, idiotas útiles. La palabra idiota viene del griego idiotes que significa dedicarse solo a lo de uno, a las cosas privadas; al idiota no le interesa el bienestar ni peor aún el bien ser de los demás; está dedicado netamente a ecoexpoliar el planeta, ser consumista y a quitar (robar) a los demás para el beneficio propio y máximo el de su familia. El idiota útil hace bien su trabajo, le gusta lo que hace y es bien remunerado, pero hasta ahí llega, luego no sabe el por qué lo hace ni hacia donde se dirige con lo que hace. El idiota útil es esquizofrénico, cree que una cosa es su vida privada y otra su vida pública; en el día cortesano e impoluto con su flor de loto y tantra recitativo y por la noche, en cambio, disoluto o libertino. Debemos afrontar el idiotismo especialmente en política, para ello hay que resucitar a Menenio Agripa o Quintio Cincinatti, políticos que devolvieron al pueblo su dignidad. Por ejemplo, Cincinatti, era buscado constantemente para que asuma el poder del Estado y solucione los problemas, una vez enmendados presentaba inmediatamente la renuncia y volvía al campo para seguir labrando la tierra con el arado. ¿Qué hacer frente al idiotismo de nuestros políticos que no dan pie con bola en el poder? Convirtámonos en Cincinatti para que cuando nos llamen a por asumir el poder político nos encuentren con la mano en el arado. A diferencia de Cincinatti, el candidato o político actual no es buscado por las gentes, sino por sectas crematísticas idiotizadas por el poder que les engañó para que engañen a la gente.
Jorge Benítez Hurtado
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