Loja, pequeñita ciudad, en donde todos los días sucede algo maravilloso, pero cuando llega agosto todo en Loja se torna aún más maravilloso.
En agosto los fuertes vientos que llegan desde el Villonaco, el Zhañi y el Cajanuma, abren de par en par las puertas del alma lojana para que salga ese chazo lojano y alcanfor que ahora está de fiesta, para recibir a todos los romeriantes, feriantes, devotos y los que se fueron lejos y ahora regresan en un tas, tas a su Loja querida.
¿Quién en agosto no ha volado cometas y sueños en el cielo de Loja? Todos en agosto estamos en esa feliz añoranza de volver a ser niños, de galopar sueños, sobre una cometa, hecha por nuestras manos, y el deseo de volar, aunque sea durante el fugaz instante en que una cometa de papel cruza por el cielo.
En agosto florece cantando y con voz de mirlo, charro, chilalo o gorrión esa magnificencia que son los arupos rosados Yo soy la flor zamorana, teñida de primavera que despuntó en la ribera, de la campiña lojana.
En agosto viene la Churona del Cisne una identidad tan nuestra hecha de identidades sumidas en el ayer, el hoy y el mañana, difícil de entender para quien nunca ha solicitado uno y mil favores de la hermosa Virgen morena, churona y de grandes ojos negros.
Es en agosto cuando nos encontramos con nuestros paisanos que regresan a su querencia, a su Loja que los espera con atuendos y preparativos de feria, de Feria Grande y con el más grande calor humano, alegres repiques de campanas, quema de castillos, bocadillos, circo, cantos de chilalos que son la banda sonora que nos despierta cada mañana para recordarnos que en agosto Loja va de fiesta en fiesta y si usted nunca ha ido a Loja, no conoce mi país…
Zoila Isabel Loyola Román
ziloyola@utpl.edu.ec
«Si usted nunca ha ido a Loja, no conoce mi país». Es una adaptación bien lograda del poema hecho canción «Trasnochados espineles», cuya autora es la cantante y poeta argentina Soledad Pastorutti, que en una de sus partes dice:
«Si usted nunca fue a Corrientes, no conoce mi país».