La sociedad espera que las juezas y jueces tengan probidad tan alta que jamás se pueda pensar en que sus decisiones reflejen actos de injusticia, más aún si vivimos en un estado constitucional de derechos y justicia. No obstante, existen jueces que en ejercicio de sus competencias constitucionales se convierten en garantistas de los derechos de las personas, sin importarles la naturaleza de la protección del derecho constitucional y sin ponderación alguna, resuelven a favor de una persona protegiendo su derecho constitucional afectando el derecho constitucional de otra persona e inclusive poniendo en riesgo a toda la sociedad.
Por ejemplo, los familiares de las víctimas de un delito de homicidio buscan que se haga justicia sancionando al responsable de la muerte de su pariente, y luego de muchos años de investigación y proceso judicial logran que se sentencie a una pena privativa de libertad del homicida o asesino por haber quitado la vida de su ser querido, pero más ocurre que el delincuente solicita un hábeas corpus porque su integridad física se ve amenazada o que su salud se ha deteriorado y obtiene su libertad para seguir matando o asesinando personas. Ese es un caso claro de injusticia de la justicia. La ponderación implica que en la protección del derecho constitucional de una persona no se desproteja a otra u otras como lastimosamente se ha venido haciendo en algunos casos de justicia constitucional.
Manuel Salinas Ordóñez
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