Con el fin de refrescar la memoria colectiva diremos que el 7 de septiembre de 1822 nace en Loja el ilustre jurista, educador, diputado, diplomático, escritor y periodista, el Dr. Miguel Riofrío, autor de “La emancipada”, inicial de la novelística ecuatoriana según el criterio valorativo de historiadores y críticos literarios.
Al cumplirse el bicentenario de su natalicio, las autoridades, instituciones públicas, la Casa de la Cultura, el Ministerio de Cultura, centros educativos, deben empoderarse del acontecimiento, para consagrar un recuerdo a la memoria de este hombre grande que influyó notablemente en el derrotero de la vida cultural lojana.
Loja está en deuda con Miguel Riofrío. Poco conocido. El bicentenario de su natalicio debe ser la oportunidad para darle la distintividad que merece. Que las nuevas generaciones conozcan la gran moral de su ejemplo, la verdad de su vida, el talento y la gran lección de tan elevado exponente de la intelectualidad ecuatoriana.
Pensando en voz alta diremos que parte de su reconocimiento sería la reedición de la novela “La emancipada”, cuya edición talvez la primera y única, la realizó el Consejo Provincial en 1974, no solo por el honor que representa para Loja, sino por el gran valor literario. En el prólogo, Alejandro Carrión con ese perfil tan asertivo nos dice que esta obra escrita por el padre de la novela ecuatoriana es un acto revolucionario, porque es una critica implacable de la sociedad, un clamor por la libertad y batalla por la humanización de la vida.
Que honor para Loja ser la cuna del “padre de la novela ecuatoriana”. Y de un brillante político, cuyo recomendado ideal no pierde vigencia: “el aire de la vida tiene que cambiar si es que la paria debe ir adelante”. Hay que celebrar el Bicentenario de Miguel Riofrío, para que la Nación nos dé la razón.
Adolfo Coronel Illescas