La tenencia responsable de mascotas se basa en el cumplimiento de un acuerdo de comprometimiento, que implica la admisión voluntaria de uno o varios animales en el hogar adoptante, con la finalidad exclusiva de brindar cariño y bienestar a un nuevo miembro familiar.
Lastimosamente, lo mencionado en el párrafo anterior, no se cumple del todo en la sociedad ecuatoriana, el problema se centra en la irresponsabilidad de los tenedores, que creen que una mascota es un juguete que caduca en pocos días y por ende es desechable, algunos los consideran como guardias nocturnos, u otros piensan que teniéndolos amarrados molestan menos, o inclusive ven conveniente dejarlos todo el día fuera de la casa y en la noche, si la memoria no les falla, permitirles entrar. Esta situación genera inconvenientes de salubridad pública, porque conlleva sobrepoblación de perros y gatos callejeros y consecuentemente mayor dificultad de mantener limpios los sitios por donde deambulan estos animales.
Ninguna política pública, por más pulida que sea, tendrá éxito si no generamos procesos de concienciación ciudadana, quizá si incrustamos en la psiquis de los ciudadanos la convicción de que las mascotas necesitan ser cuidadas, desparasitadas, vacunadas, pero sobre todo esterilizadas, iniciemos con el verdadero cambio; las instituciones públicas y privadas pueden realizar un sinnúmero de campañas de adopción o esterilización, pero mientras existan tenedores irresponsables, no cortaremos el problema de raíz.
Benjamín Ludeña
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