Poner la casa en orden

El presidente de la República, Guillermo Lasso, lo ha dicho infinitas veces, en voz alta y como testigo el pueblo ecuatoriano, para que haya pruebas: «estamos poniendo la casa en orden“, refiriéndose  a su gestión  gubernamental, pero el momento nunca llega, o las ganas no aparecen, o la tarea es tan inmensa que no sabe por dónde empezar, o mientras explora lo infinita que puede ser la lista de excusas para no poner orden en casa, el caos campea a sus anchas, la falta de medicinas en las casas de salud es algo recurrente, la gente fallece porque no se le brinda una atención preferente  o porque no tienen  ni siquiera jeringuillas,  como denuncian los propios médicos, que hoy  son amenazados por sus superiores con despedirlos,  quienes hagan declaraciones públicas sobre tan crítico y agudo problema.

La delincuencia, el crimen organizado y el narcotráfico siguen tomando cuerpo, lo que demuestra que las medidas tomadas no son eficientes o que el desorden continúa en la «casa grande», que es la casa de todos nuestros compatriotas.

En el informe a la Nación, el mandatario repitió por enésima vez que «está poniendo la casa en orden», pero tal parece que ni siquiera la sala se ha puesto en orden, peor el resto de habitaciones  (por decirlo en un sentido figurado), los papeles escalan montañas encima de lo escritorios  de los ministros  y del jefe de Estado, razón por la cual no se han clasificado las prioridades.

No tienen ni idea de las verídicas tasas de desempleo, desnutrición, subempleo, delincuencia, falta de medicamentos y médicos especializados. Basta de repetir el estribillo «poner la casa en orden», porque el pueblo está cansado de ofrecimientos y requiere soluciones.

Luis Muñoz Muñoz