Usía nos resultó alemán

A estas alturas de la vida y analizando los hechos, nada debe sorprendernos a los ecuatorianos, cada acto o hecho perpetrado por el clan, es una verdadera obra de teatro, tan bien montada, dramatizada y consumada, que la astucia y la sutileza son parte de la confabulación para mantener bien convencido al rebaño, que obediente, ciego y torpe sigue cualquier disposición, sin siquiera meditar o analizar los hechos.

Cada noticia y cada cuento que se narra, aunque parezca grotesco, es una mofa a la intelectualidad y a la buena honra de los ecuatorianos honestos y trabajadores.

Es tan evidente la decadencia social, que la torpeza tiene más cabida que la razón, ya lo dice un viejo adagio “no hay peor torpe, que él que, observando los hechos, no quiera observar un poco más allá de sus narices”.

Tan maquiavélicos han sido en sus actos, que la fechuría y la ilegalidad se planifico de antemano, incluso desde previo a los inicios del comité de manos limpias. El asunto estuvo tan bien concebido y las estrategias tan bien diseñadas, que los pobres siguieron comiendo pan, y ellos, los nuevos ricos, comiendo mierda al estilo gourmet, en cárceles o prófugos de la justicia.

Pero sin duda, resulta tan lamentable que países como Alemania, se presten para el sainete, indudable, el poder económico es impresionante, ya lo dicen los antaños “por la plata baila el mono, pero por el oro, el mono y la mona”.

Aunque sigo con la duda, como alguien de la talla de un embajador, de uno de los países más justos, honrados socialmente, equitativos y solidarios, puede prestarse para dar cabida a un delincuente, no de la talla común, más bien a un delincuente avezado, ya que, a costilla de todo un pueblo, sació sus sucios apetitos.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com