¿Perfecta yo? ¡tengo mis dudas!

A la edad que tengo, con los años y la experiencia vivida, aún hoy hay hechos que me hacen tambalear y definitivamente me quitan el piso, porque me sacan de quicio, me enfadan o me deprimen… ¡No soy perfecta! y hoy no tengo duda, de que yo y las demás personas tampoco lo son. Con esto no quiero ampararme en “mal de muchos, consuelo de tontos”, sino que tengo la certeza de que cada quien tiene más o menos sus momentos de luz, así como de obscuridad.

Mostrarme débil, mostrar mi “lado flaco”, me conecta con las demás personas de una manera muy, muy especial, abre el corazón, la mente y las puertas del espíritu para acoger o para dejar salir mis dudas e inseguridades ante quienes sabemos que nos buscan o a quienes buscamos para que se conduelan con nosotros, estrechen nuestra mano o simplemente nos escuchen y con eso nos aporten una chispa de ternura que enciende y calienta hermosamente nuestro corazón.

Mostrarnos tal cual somos es tener el valor de quitarnos las máscaras que nos distancian y descansar bajando las pesadas cargas que nosotros insistimos tanto en poner sobre nuestra espalda, descubrirnos vulnerables, frágiles, diciendo lo que sentimos, descubriendo nuestros miedos; es la mejor manera de empezar a vivir

En todo tiempo, en todo lugar, las personas que han aprendido a vivir y a vivir bien nos sugieren que nos permitamos explotar toda nuestra dulzura, no contener la risa, tampoco contener el llanto; saber que “hay tiempo de reír y tiempo de llorar, ¡No hay porque querer parecer tan fuertes, tan invencible!, no intentemos controlar tanto, no intentemos competir tanto Apostemos a vivir, felices a sentir a amar y a dejarnos amar simplemente.

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec